Era de mañana en el aeropuerto de Baltimore. Juan Rivera no subió a su avión. Mientras caminaba a paso lento custodiado por policias hacia la puerta de embarque sabia que al subir al tomar aquel vuelo no seria mas libre. La orden de deportación ya estaba dada hace buen tiempo. Se resistió, pataléo, grito y siguio haciendolo hasta que las autoridades no supieron que hacer y lo llevaron de vuelta a la estación donde lo tenian recluido.
Hace 23 años otra era la historia. Rivera era el líder de “Lince Seis” una patrulla militar. Rivera amaba el poder y este cargo le encantaba. Derivados a Accomarca en busca de grupos insurgentes Rivera cometio el crimen por el que hoy no quiere pagar.
Era de noche y la luna no se decidia a mostrarse. Rivera y sus compañeros fueron tocando cada puerta del lugar, tranquilos, sin mostrar lo que planeaban, y con falsas razones los llevaron a unas pequeñas chozas, alejadas de la plaza. Uno a uno les fue preguntando, en medio de gritos e insultos, si pertenecian a Sendero Luminoso. Uno a Uno lo fueron negando. Su orgullo no pudo soportarlo. Los encerraron a todos, abrieron fuego y lanzaron explosivos al interior para exterminarlos. A ojos de todos esto es un crimen, inclusive a los de él. Rivera huye de su castigo una vez mas, como ya lo ha venido haciendo por años. Es momento de cuestionar autoridades y tomar acciones en nombre de los 69 brutalizados en Accomarca.
Hace 23 años otra era la historia. Rivera era el líder de “Lince Seis” una patrulla militar. Rivera amaba el poder y este cargo le encantaba. Derivados a Accomarca en busca de grupos insurgentes Rivera cometio el crimen por el que hoy no quiere pagar.
Era de noche y la luna no se decidia a mostrarse. Rivera y sus compañeros fueron tocando cada puerta del lugar, tranquilos, sin mostrar lo que planeaban, y con falsas razones los llevaron a unas pequeñas chozas, alejadas de la plaza. Uno a uno les fue preguntando, en medio de gritos e insultos, si pertenecian a Sendero Luminoso. Uno a Uno lo fueron negando. Su orgullo no pudo soportarlo. Los encerraron a todos, abrieron fuego y lanzaron explosivos al interior para exterminarlos. A ojos de todos esto es un crimen, inclusive a los de él. Rivera huye de su castigo una vez mas, como ya lo ha venido haciendo por años. Es momento de cuestionar autoridades y tomar acciones en nombre de los 69 brutalizados en Accomarca.
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Nota Tarea Académica : 15
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