martes, 3 de junio de 2008

Una vida pura


El Callao. Sarita iba paseando como de costumbre por las calles de su barrio, despreocupada y tranquila como era ella, cuando de una esquina aparecio un grupo de hombres.Los hombres, quienes tenian almas tan oscuras como sus ropas, la vieron a lo lejos y sin decirse nada, solo con la mirada tomaron una decisión. Sarita, no tenía nada que darles, ninguna moneda o nada de valor. Revisaron sus bolsillos y de la frustración decidieron ultrajarla. Sarita no temblo cuando la tiraron al suelo, no temió cuando rompieron su vestido y no se resistió cuando la tomaron de las piernas, es más, sarita no reaccionó. Los hombres, por otro lado, no pudieron hacer más. Estupefactos se dieron cuenta que no había nada que pudieran tocar. Con el paso de los años cuentan que fue su fe la que la protegío, que fue eso lo que escondió a su virtud y la mantuvo pura

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